sábado, 20 de marzo de 2010
LOS JUDÍOS ESPAÑOLES
COLUMNA DE PAPEL Juan Yáñez
A Salvador Serfaty, ―un sefardí criollo― amigo noble, sincero y de gran corazón… In memóriam.
Todavía hoy es posible encontrar en quioscos de Estambul, algunos periódicos escritos en lo que nos parece un castellano lleno de errores gramaticales, sin reglas de ortografía e intercaladas en sus frases algunas palabras extrañas, aunque fácilmente podemos entenderlo.
Ese idioma del que estamos haciendo noticia es el ladino o chudio espaniol que aún hablan, leen y escriben, los descendientes de los judíos españoles o sefardíes que fueron expulsados de la península Ibérica hacia 1492.
Lo insólito es que esta lengua aún sobreviva fuera de España por más de quinientos años. Los judíos que se establecieron en España, ―hacia el año 300 de nuestra era― (y es muy probable que ya los hubiera desde mucho antes) hablaban la lengua de Castilla, que ellos mismos habían ayudado a establecer y que luego del éxodo continuaron empleando, mientras que en España y Latinoamérica el castellano evolucionó, el ladino permaneció sin cambios, como un castellano arcaico.
Esta comunidad judeo-española, luego de su expulsión, se estableció por todo en el Mediterráneo oriental, en ciudades como Estambul, Atenas, Jerusalén, Tesalónica o Tel-Aviv, entre otras de la región y algunas más alejadas aún.
Sefarad significa en hebreo España y de allí parte la denominación sefardí o sefardita. La etnia judía se divide en dos grupos litúrgicos principales: Los askenazies y los sefardíes.
Los primeros se establecieron en la Europa central y los segundos en la península Ibérica. Actualmente esta última denominación alcanza también a aquellos judíos de origen distinto al askenazi, como son los de ascendencia árabe, persa, balcánica y hasta los de la India.
Se les reconoce una particular tenacidad para soportar el infortunio y una habilidad sobresaliente para la administración y el manejo de la economía.
Las causas de su expulsión vienen de lejos y en ella caben también los nacionalismos y la xenofobia, indigno flagelo que causa un sin fin de daños y tribulaciones, en la sustancia de los pueblos.
Los judíos establecidos en la península, gozaron durante muchos años de los mismos derechos y obligaciones que los hispanos. Se integraron a la comunidad y muchos de ellos se convirtieron, ―la mayoría de las veces de manera aparente― al catolicismo, obligados por las circunstancias o por ambición acomodaticia de algunos y se les conoce como judios conversos o marranos.
Desarrollaron sus profesiones, como agricultores, artesanos, comerciantes y hasta fueron apreciados como médicos. A mediados del siglo XI, aparecen interviniendo en Barcelona, en la acuñación de moneda. Ocuparon importantes cargos públicos y de representación en las nacientes monarquías cristianas de la península.
No obstante, de a poco empieza a generalizarse una oposición despiadada y cruel que crece con los años y en las que muchas veces son traicionados y delatados por sus propios hermanos de raza. Son los Reyes Católicos los que obligados por la marcha de los acontecimientos, las presiones de las Cortes y la Inquisición española, los que llegan a la promulgación del decreto de expulsión para los que se negaron a convertirse.
Los hispanos-hebreos abandonaron España, dejando atrás todo aquello que había constituido su patria de adopción.
Hoy día perviven entre los descendientes de los sefardíes expulsados de la península, costumbres cotidianas de la más pura tradición española, trasmitidas de una generación a otra.
Cuando algún viajero o visitante de origen o idioma hispano se acerca a estas comunidades es recibido con interés y cordialidad. Sefarad o España constituye para ellos una imagen nostálgica que los emociona grandemente.
Muchos aún conservan las llaves de las casas de sus antepasados en España que guardan como una reliquia. Hay en ello el recuerdo de un pasado sobresaliente, pleno de logros y que verdaderamente estableció la época de oro del judaísmo universal… en que los sefardíes fueron sus únicos y legítimos protagonistas.
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, el 10.08.08
UN PINTOR SORPRENDENTE
COLUMNA DE PAPEL Juan Yáñez
En el Museo del Prado, en Madrid hay una pintura, cuyo autor es Juan de Pareja y su título es: “La vocación de San Mateo”. Se lo encuentra –para los que lo quieran y puedan verlo– en Tiene su realización una innegable influencia de Velásquez. Es un lienzo de regular tamaño y representa a Mateo, el apóstol de Jesús, cuando se desempeñaba como recaudador de impuestos. Hay otras personas en la escena, los que se muestran con un vestuario que corresponde a la época en que fue pintado y no en la verdadera, que sería la de Cristo, de quien se incluye también su figura.
La obra data de 1661 y el autor se retrató a si mismo en la tela, como un personaje más y confirma su autenticidad al hallarse su nombre escrito en un papel que lleva en su mano.
Es según los críticos una hermosísima obra, aunque, “sin el menor rigor compositivo”. Es valiosa, apreciada y forma parte del patrimonio artístico universal.
Hasta el momento, lo aquí escrito, es solo una referencia sobre arte, de un pintor que seguramente para la gran mayoría de los lectores, es desconocido.
Continuamos diciendo entonces, que muchos de ustedes, amables lectores, se sorprenderán como nosotros nos sorprendimos hace ya un tiempo, cuando supimos quien era Juan de Pareja.
Empezaremos diciendo que nuestro personaje, tiene bastante que ver con Velásquez, el gran pintor español… Y, es que Pareja fue durante muchos años, criado de Velásquez…; era quien le preparaba los colores, limpiaba sus pinceles y asistiría a su patrón en muchas otras tareas.
Existen otros autores que lo señalan como esclavo del maestro, solo porque sus padres lo fueron.
De todas formas, Velásquez nunca lo trato como tal. La esclavitud en España había sido ya abolida en esa época. Sirvió a Velásquez cuando se instaló en la corte de Felipe IV, rey de España y posteriormente acompañó al pintor en su viaje a Italia. Allí Velásquez, le hizo un excelente retrato, que hoy se exhibe en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
De todas formas, Velásquez nunca lo trato como tal. La esclavitud en España había sido ya abolida en esa época. Sirvió a Velásquez cuando se instaló en la corte de Felipe IV, rey de España y posteriormente acompañó al pintor en su viaje a Italia. Allí Velásquez, le hizo un excelente retrato, que hoy se exhibe en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
Al observar este retrato descubrimos sin lugar a la menor duda, que Juan de Pareja era un mulato de piel oscura, gruesos labios y pelo rizado. Su expresión es inteligente y noble; y en su rostro se advierte cierta dignidad y confianza en si mismo, propia de un hombre libre. Había nacido en Sevilla hacia 1610. Sus padres fueron una pareja de esclavos, como ya se dijo y de allí provino su apellido.
El propio Velásquez se sorprendió al ver por primera vez un lienzo genialmente pintado por Pareja. Se afirma que la pintura fue vista también por el propio rey, quien alabó al cuadro y al artista.
Sin duda, Pareja disponía de una extraordinaria habilidad innata para pintar y al observar durante mucho tiempo al maestro en su trabajo, fue desarrollando el oficio, hasta lograr producir obras de una óptima factura.
Continuó nuestro protagonista produciendo algunas obras y sirviendo fielmente a Velásquez hasta la muerte de éste… Luego dispensó sus servicios a su viuda y a Mazo,–yerno de Velásquez y también pintor– hasta el final de su vida. Murió en Madrid hacia 1670, cuando contaba 60 años de edad.
Sin duda, Pareja disponía de una extraordinaria habilidad innata para pintar y al observar durante mucho tiempo al maestro en su trabajo, fue desarrollando el oficio, hasta lograr producir obras de una óptima factura.
Continuó nuestro protagonista produciendo algunas obras y sirviendo fielmente a Velásquez hasta la muerte de éste… Luego dispensó sus servicios a su viuda y a Mazo,–yerno de Velásquez y también pintor– hasta el final de su vida. Murió en Madrid hacia 1670, cuando contaba 60 años de edad.
Lo asombroso es, que una obra de un ayudante de un gran maestro se encuentre exhibida en un mismo museo y éste sea nada menos que El Prado Se conservan y se aprecian hoy en museos importantes del mundo algunas otras pinturas de Pareja.
Sin embargo es necesario citar al importante crítico español, Ceán Bermúdez, quien afirmó que algunos de sus mejores lienzos fueron erróneamente atribuidos a Velásquez y Mazo, por la similitud de su técnica. Por nuestra parte nos inclinamos a aceptar como correcto este testimonio.
Asimismo es probable que Pareja haya intervenido también en la realización de algunas obras de Velásquez y Mazo, a requerimiento de ellos.
De cualquier manera, fue Juan de Pareja un talentoso, exquisito y por sobre todo, un sorprendente artista...
REFERENCIA GRÁFICA
Ilustración superior: "Retrato de Juan Pareja" por Diego de Velásquez
Ilustración inferior: "La Vocación de San Mateo" por Juan de Pareja"
De cualquier manera, fue Juan de Pareja un talentoso, exquisito y por sobre todo, un sorprendente artista...
REFERENCIA GRÁFICA
Ilustración superior: "Retrato de Juan Pareja" por Diego de Velásquez
Ilustración inferior: "La Vocación de San Mateo" por Juan de Pareja"
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, el 22 de junio de 2008
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EL CRIADO DE VELAZQUEZ,
JUAN DE PAREJA,
MUSEO DEL PRADO
AL MAL TIEMPO BUENA MÚSICA

COLUMNA DE PAPEL Juan Yáñez
Cuaderno de Viaje
Friedrich Gulda fue un excelente pianista de origen austriaco que se destacó interpretando música clásica y también de jazz. En los finales de los cincuenta ya era considerado uno de los mejores intérpretes de Beethoven, en sus obras para piano.
A principios de 1974, cuando nos encontrábamos a la sazón en Alemania, se anunció la presentación de Friedrich Gulda en el Musikhalle, de Hamburgo, en la Grosser Saal.
El día del concierto llovió a cántaros durante casi toda la jornada, y al atardecer cuando se creía que escamparía se intensificó aún más. Por la noche, a la hora de la presentación, el tiempo atmosférico era lo más parecido a un diluvio.
El día del concierto llovió a cántaros durante casi toda la jornada, y al atardecer cuando se creía que escamparía se intensificó aún más. Por la noche, a la hora de la presentación, el tiempo atmosférico era lo más parecido a un diluvio.
En aquellos años nada se sabía y ni siquiera se sospechaba de la globalización que después vendría. Asistir a una presentación de un artista de primera magnitud era económicamente accesible. ¡Y qué artistas.., amables lectores.
Vivíamos sencillamente y disfrutábamos sin mucha alharaca de todo aquello que espontáneamente se nos ofrecía y más aún.., atesorábamos lo más importante (sin darnos cuenta de ello): éramos jóvenes.
Vivíamos sencillamente y disfrutábamos sin mucha alharaca de todo aquello que espontáneamente se nos ofrecía y más aún.., atesorábamos lo más importante (sin darnos cuenta de ello): éramos jóvenes.
Esa noche a pesar de la lluvia estábamos allí; teníamos localidades para los palcos altos, - económicamente más asequibles que las de la platea- próximas al escenario.
Asistió un público bastante informal, aunque conocedor –y al que no había detenido la lluvia- acorde a la genial informalidad que sobresalía en el músico y que él no ocultaba, sino que le complacía mostrar.
Había poca asistencia y casi todos los presentes en la parte alta. La platea estaba prácticamente vacía, lo que significaba la lógica deserción de aquellos que tenían más recursos para pagar la entrada, pero menos entusiasmo para afrontar el aguacero.
En el ancho escenario, -que carece de telón- lucía solitario un brillante y negro Steinway.
Había poca asistencia y casi todos los presentes en la parte alta. La platea estaba prácticamente vacía, lo que significaba la lógica deserción de aquellos que tenían más recursos para pagar la entrada, pero menos entusiasmo para afrontar el aguacero.
En el ancho escenario, -que carece de telón- lucía solitario un brillante y negro Steinway.
Se demoró el inicio seguramente esperando más aforo. Se intensificaron las luces del proscenio y por una puerta lateral aparece Gulda, que es toda la informalidad imaginable Con un ligero trote se acerca al piano.
Viste un pantalón de corderoy muy arrugado, -parecía que había dormido con él puesto- y un sueter de cuello de tortuga, todo ello tan negro como el piano.
Luego de saludar escuetamente al público, se sienta frente al instrumento y comienza a desgranar un racimo de notas, que interrumpe imprevistamente y dirigiéndose a nosotros, -el público de la parte alta-… con animadas señas nos invita a bajar a la platea.
Luego de saludar escuetamente al público, se sienta frente al instrumento y comienza a desgranar un racimo de notas, que interrumpe imprevistamente y dirigiéndose a nosotros, -el público de la parte alta-… con animadas señas nos invita a bajar a la platea.
Complacidos y antes de que hubiera finalizado el ofrecimiento, caóticamente desalojamos los palcos y todos tratamos de ubicarnos lo más cercanamente posible al músico.
Comenzó con algo que hacía de maravilla: improvisar jazz.
Comenzó con algo que hacía de maravilla: improvisar jazz.
En el piano suena la bella melodía de un blues, interpretado con el más puro estilo del ritmo nacido en Nueva Orleáns. Llevaba el compás moviendo una pierna constantemente. Absorto e inspirado se concentraba en la ejecución y en su amplia frente se dilataba una vena que verticalmente descendía al entrecejo.
Era un interprete único.., magnífico, que rebasaba técnica y excelencia El público versado y ávido de buena música lo disfrutaba atento y apasionado.
Tocó casi dos horas hasta que hizo el intermedio. Reanudó el concierto, combinando piezas clásicas y de jazz, durante otra hora más. Al finalizar, hizo bis tres veces, del segundo al tercero fue aplaudido y ovacionado durante casi media hora.
Cuando acabó, saludó y por señas, -en forma imperativa- dio a entender que ya eso era todo. A pesar de ello el público no se conformo, delirante pidió bis largo rato…, obviamente sin resultado. Lo que empezó pasadas las ocho finalizó más allá de medianoche.
Al salir de la sala, el frío de la noche se hizo presente. No llovía ya, pero el piso aún húmedo de la calzada y la acera reflejaban la luz diligente de los faroles.
La noche estaba serena, gélida y silenciosa, adecuadamente compatible con las inspiradas notas que aún no se habían acallado en nuestros oídos. Sin duda, todos y cada uno de los presentes asentiríamos que bien valió la pena haber enfrentado al aguacero.
La noche estaba serena, gélida y silenciosa, adecuadamente compatible con las inspiradas notas que aún no se habían acallado en nuestros oídos. Sin duda, todos y cada uno de los presentes asentiríamos que bien valió la pena haber enfrentado al aguacero.
Fue un concierto inolvidable.., se aliaron para lograrlo dos circunstancias favorables, que difícilmente dejan inconforme al melómano: un músico genial y un público mayoritariamente exigente.
Y todo ello por una obstinada lluvia que no consiguió evitar la asistencia de unos auténticos y apasionados cultores de la buena música…
Y todo ello por una obstinada lluvia que no consiguió evitar la asistencia de unos auténticos y apasionados cultores de la buena música…
Juan Yáñez: www.ahoraescuandohay.blogspot.com + www.sisoydealli.blogspot.com
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela, el 22 de noviembre de 2009
sábado, 2 de enero de 2010
A RICARDO NO LE GUSTABA LA COLIMBA...
JUAN YÁÑEZ

con la patria).

Cuando mi hermano Ricardo cumplió sus veinte años y eso fue en 1964,
-como todo hijo de vecino, nacido argentino- fue llamado a prestar el “servicio a la patria”lo que coloquialmente se llamaba: “hacer la colimba.” Era el Servicio Militar Obligatorio, un ineludible deber que existió hasta la Guerra de las Malvinas.
Hoy probablemente para muchos de los jóvenes de ahora, colimba sea una palabra exótica y apenas recordada. Pero para nosotros, los jóvenes de ayer, “hacer la colimba” era motivo de inconveniencia y preocupación. En el mejor de los casos tomaba un año el servicio y si te correspondía Marina no te alcanzaban dos. Lo cierto es, que era un deber considerado por muchos -y para ello sobraban razones-: …un tiempo definitivamente perdido. (Con las excepciones
siempre presentes en las generalizaciones, es oportuno dar testimonio de que esta obligación ha significado para ciertos jóvenes la posibilidad de aprender en la disciplina militar, enseñanzas que aplicadas acertadamente han logrado templarles el juicio y despertado sus cualidades humanas. En otros casos el servicio posibilitó al conscripto la formación y capacitación en algún oficio o profesión útil para la vida civil. Esta apreciación es compartida por numerosos militares profesionales y también civiles que como la mayoría de los argentinos procuramos ser amantes y solidarios
con la patria).A aquellos que iniciaban una carrera universitaria les dificultaba mucho la continuidad en sus estudios y a otros que emprendían una
Ricardo fue destinado al Regimiento de Granaderos a Caballo de San Martín. Este prestigioso cuerpo, fue el forjador de la independencia americana y aún tiene como potestad la custodia del Presidente de la Nación. El pertenecer a esta unidad de vistoso y elegante uniforme de época, significaba para los conscriptos un orgullo y una distinción. Llegada la fecha de incorporarse, Ricardo luego de dejarse abrazar y de recibir nuestros mejores deseos para que no le faltara toda la suerte del mundo, marchó circunspecto y silencioso al cuartel…
Durante un mes
logró ser el soldado más distinguido del batallón. Según él todo el reconocimiento obtenido era producto de la casualida
d o de la apreciación errada de sus superiores. Para ilustrar pondremos algunos ejemplos:El cuerpo de granaderos es de caballería y toda la instrucción lógicamente tiene que ver con los caballos. Ricardo no había sido nunca un buen jinete, sin embargo era el primero en realizar las maniobras mas arriesgadas, con una temeridad y
técnica asombrosa, que según sus palabras –“lo hacía para lesionarme y así conseguir la baja”. En otra oportunidad durante la proyección de una película para esparcimiento de la tropa, se sintió a disgusto y triste. Para mitigar su pena fue a la cuadra donde estaba el caballo que le fuera asignado. El animal estaba echado descansando y Ricardo en su desdicha se sitúa a su lado, acariciándole la testuz. Sorpresivamente pasa el Mayor Veterinario que al interrogarlo sobre su pr
esencia allí, Ricardo le responde, a modo de excusa: que estaba intranquilo por su caballo y decidió venir a vigilarlo… Era una respuesta lógica a una abnegada tarea que por supuesto le valió un reconocimiento. Hay otros hechos parecidos que lo destacan entre sus compañeros con toda justicia y mérito. Es entonces que Ricardo se convierte paso a paso y definitivamente en el mejor soldado de su unidad.

¿Sería cierto que a Ricardo no le gustaba la colimba……..?
actividad laboral o de otra naturaleza le restringía sus planes y propósitos...
Ricardo fue destinado al Regimiento de Granaderos a Caballo de San Martín. Este prestigioso cuerpo, fue el forjador de la independencia americana y aún tiene como potestad la custodia del Presidente de la Nación. El pertenecer a esta unidad de vistoso y elegante uniforme de época, significaba para los conscriptos un orgullo y una distinción. Llegada la fecha de incorporarse, Ricardo luego de dejarse abrazar y de recibir nuestros mejores deseos para que no le faltara toda la suerte del mundo, marchó circunspecto y silencioso al cuartel…
Durante un mesapenas tuvimos noticias, hasta que llegó el día de la primera visita. Fueron mis padres al cuartel y encontraron a
Ricardo muy contrariado con la
experiencia militar. Mi padre preocupado por su aflicción le aconsejó que se tranquilizara y le prometió buscarle solución. Para ello recurrió a una
relación que era más que apropiada.
Era la Primera Dama, la esposa del Dr. Arturo Illia, a la sazón Presidente de la República, a quien conocía de trato y amistad. Ella prometió ayudarle para cuando acabara el período de tres meses en que transcurría la instrucción militar obligatoria, que inexcusablemente debía cumplir a

cabalidad en la unidad donde fue destinado.
Cuando Ricardo conoció la noticia se molestó y apostó que con sus propios medios iba a lograr ser dado de baja o algo por el estilo. Por supuesto no lo consiguió, pero si, realmente e increíblemente
logró ser el soldado más distinguido del batallón. Según él todo el reconocimiento obtenido era producto de la casualida
d o de la apreciación errada de sus superiores. Para ilustrar pondremos algunos ejemplos:El cuerpo de granaderos es de caballería y toda la instrucción lógicamente tiene que ver con los caballos. Ricardo no había sido nunca un buen jinete, sin embargo era el primero en realizar las maniobras mas arriesgadas, con una temeridad y
técnica asombrosa, que según sus palabras –“lo hacía para lesionarme y así conseguir la baja”. En otra oportunidad durante la proyección de una película para esparcimiento de la tropa, se sintió a disgusto y triste. Para mitigar su pena fue a la cuadra donde estaba el caballo que le fuera asignado. El animal estaba echado descansando y Ricardo en su desdicha se sitúa a su lado, acariciándole la testuz. Sorpresivamente pasa el Mayor Veterinario que al interrogarlo sobre su pr
Así llegamos al final de la instrucción y el cambio de destino que había prometido la Primera Dama. Una mañana, mi hermano es notificado de presentarse ante el Coronel, comandante de su unidad. Acude a su despacho y después de los formalismos de rigor es interrogado por su superior que tiene en sus manos el oficio para trasladarlo a otra u
nidad y ciertamente imagina que es una gestión promovida por familiares del conscripto. Está molesto con lo que acaba de recibir, pero tiene la esperanza, más aún, la certeza de que Ricardo, ―dadas sus calificaciones y comportamiento―, no estará de acuerdo con su cambio y le dice algo parecido a lo que aquí transcribimos: --Soldado, me ha llegado un oficio de traslado de destino para ud., y pienso qu
e seguramente no estará de acuerdo con ello-- y sigue. --Usted. no está obligado a irse, si no es su voluntad--
e seguramente no estará de acuerdo con ello-- y sigue. --Usted. no está obligado a irse, si no es su voluntad--Y terminando su discurso le dice ….. :--¿Cuál es su decisión soldado? --Disculpe mi coronel…, --he decidido aceptar el traslado--. Fue la firme respuesta de Ricardo--. Entonces el Coronel, que era un hombre con la mejor buena voluntad, dispuesto a obrar con la mayor ecuanimidad posible y que supone haber descubierto la vocación militar en un subordinado, reacciona mas confundido que irritado, no comprendiendo que un conscripto tan
capaz, que prometía ser un calificado hombre de armas, tomara esa determinación tan sorprendente; es entonces que cavilando, permaneció unos instantes observándolo en silencio……. Ahora ya, se ha puesto triste y se siente frustrado…Es entonces

que de inmediato recupera la serenidad y haciendo de tripas, corazón, guardando la dignidad de su
investidura, no le queda más remedio que decir: --Si esa es su voluntad soldado, firme aquí…-
- y le alcanza el oficio….Ha aceptado que ha perdido y da por terminado el asunto.
Ricardo fue destinado como asistente y chofer de un oficial de la Marina, que por el peso de la recomendación casi no lo ocupaba y consiguió salir en la primera baja. Y así
damos por finalizado este recuerdo y con la experiencia que nos dan los años vividos, hoy dudamos las conjeturas, reflexionamos y nos atrevemos a decir:
¿Sería cierto que a Ricardo no le gustaba la colimba……..?Juan Yáñez
Material gráfico
agradecimientos a :
jravellaneda.blogspot.com
taringa net diariopampero.blogspot.com
oscarsabetta.com
www.ejercito.mic.uy picaderocipriano.com
Ricardo en aquellos años>
Ricardo en aquellos años>
jueves, 3 de diciembre de 2009
PIAZZOLLA NO ES TANGO, PIBE...
Juan Yáñez
En 1956 cuando todavía no había cumplido los 17 años, lo que más colindaba con mis gustos musicales era el jazz y el rock and roll. Era la música que est
aba de moda y la que más se oía por radio. Los de mi edad, sabemos que la radio de aquella época llenaba muchos espacios en nuestra diario acontecer. Quien no recuerda “Música en el Aire” de Rodríguez Luque, que se trasmitía por Radio Mitre y otros espacios musicales que se hacían con talento y buen gusto.
aba de moda y la que más se oía por radio. Los de mi edad, sabemos que la radio de aquella época llenaba muchos espacios en nuestra diario acontecer. Quien no recuerda “Música en el Aire” de Rodríguez Luque, que se trasmitía por Radio Mitre y otros espacios musicales que se hacían con talento y buen gusto. El cine nos apasionaba, las películas complementaban con la imagen aquel sonido
maravilloso. El film que nos mostraba la vida de Glenn Miller, (Música y Lágrimas) nos había embrujado y el rock hacía furor con Bill Halley y sus cometas. Elvis Presley comenzaba ya a contorsionar y sus piruetas provocaban desmayos histéricos en las chicas
…
maravilloso. El film que nos mostraba la vida de Glenn Miller, (Música y Lágrimas) nos había embrujado y el rock hacía furor con Bill Halley y sus cometas. Elvis Presley comenzaba ya a contorsionar y sus piruetas provocaban desmayos histéricos en las chicas
… Ya en nuestra niñez habíamos oído demasiado tango, que en aquellos años era lo corriente y cotidiano. Por Radio el Mundo todas las noches a las ocho se presentaba el Glostora Tango Club, con la orquesta de Alfredo De Angelis, que con sus cantores:: Carlos Dante y Oscar Larroca, oíamos antes de “Los Pérez García”, aquella familia radial que llevaba a los hogares retazos de la esencia de la vida. En muchas casas de barriadas populares
y otras, no se oía otra cosa que Radio del Pueblo con Pedro Ducca, que no pasaban de la mañana a la noche, otra cosa que no fuera tango…. 
y otras, no se oía otra cosa que Radio del Pueblo con Pedro Ducca, que no pasaban de la mañana a la noche, otra cosa que no fuera tango…. 
Una tarde de verano deambulando, por aquel Buenos Aires, tan entrañable en nuestro corazón, tan distinto y tan parecido al de hoy y por ello no es mejor ni peor, sino solo diferente, pero igual de interesante y seductor...; en esa emblemática esquina de Corrientes y Esmeralda, nos topamos con un ex compañero del colegio, que iba apurado para Radio El Mundo, que quedaba allí cerca, en la calle Maipú. Luego de cruzar unas palabras y deseoso de continuarlas me invita a que lo acompañe a presenciar un ensayo de una orquesta de tango, de un músico que para mí en aquellos años era desconocido y se llamaba
Astor Piazzolla.
Astor Piazzolla. Ya en la radio había una cola de personas esperando que se abrieran las puertas del estudio en el que se realizaría el ensayo, en este caso, con público. Era esta una modalidad que se empleaba y supongo que todavía se usa para intentar medir el grado de aceptación de algo novedoso por los asistentes.
Nos colocamos en la fila y continuamos animadamente la charla que no tenía nada que ver ni
con la música ni con el tango., hasta que pasa a nuestro lado un varón maduro, con aspecto tanguero de la vieja guardia, trajeado de negro y con un chambergo del mismo color extrañamente impropio a su aspecto, -era de copa aplastada, de ala ancha, más parecido a un sombrero andaluz que a un “Maxera” de los que usaba Gardel. El hombre se detiene y nos increpa: ¿Qué es lo que vienen a ver?... y mi amigo le responde: a la orquesta de tango de Astor Piazzolla…, nuestro interlocutor inocultablemente molesto nos asesta ésta: Piazzolla no es tango, pibe….y sin decir más siguió su camino…
con la música ni con el tango., hasta que pasa a nuestro lado un varón maduro, con aspecto tanguero de la vieja guardia, trajeado de negro y con un chambergo del mismo color extrañamente impropio a su aspecto, -era de copa aplastada, de ala ancha, más parecido a un sombrero andaluz que a un “Maxera” de los que usaba Gardel. El hombre se detiene y nos increpa: ¿Qué es lo que vienen a ver?... y mi amigo le responde: a la orquesta de tango de Astor Piazzolla…, nuestro interlocutor inocultablemente molesto nos asesta ésta: Piazzolla no es tango, pibe….y sin decir más siguió su camino… Luego de presenciar el ensayo, del que no puedo decir que no me gustó, porque el solo hecho de compartir con músicos aunque tocaran música que no era de mi agrado igualmente me deleitaba
. Compartí la opinión de aquel hombre del raro sombrero: Piazzolla no era tango tampoco para mí…
. Compartí la opinión de aquel hombre del raro sombrero: Piazzolla no era tango tampoco para mí… Pasaron los años y su sabio pasar enriqueció a la música, a sus creadores y a aquellos que la sienten y la aman. Piazzolla bregó como un titán el duro camino de la incomprensión de los que se aferran a que no haya cambios porque el cambiar los vuelve inseguros y temen perder su uniformidad y espacio. Aquel diamante en bruto como todo lo excelso, hubo de pulirse con una excelente talla que mostró sus preciosas facetas de un deslumbrante fulgor. Ahondó la música, más aún descubrió su propia identi
dad musical de la mano de maestros que le indicaron donde estaba su ángel y su poesía...
dad musical de la mano de maestros que le indicaron donde estaba su ángel y su poesía... Desde entonces brilló con luz propia.
Desde hace ya tiempo Piazzolla es un icono de obligada mención en la música contemporánea. Un creador brillante, un músico que llevó el tango a las alturas, desde su humilde y oscuro origen...
...Aquel hombre del extraño chambergo ya no existe, yo hace tiempo que dejé de ser pibe, y Piazzolla ya se ha ido a tocar el fuelle a los ángeles del cielo, pero quedó todo…, todo aquello que con propiedad y convicción nos corresponde hoy decir:
Piazzolla si es tango, pibe…
Juan Yáñez
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Material gráfico
Agradecimientos a:
Familia Baralis
Tony Records
La Neta Música
El Portal del Tango
www.tangoberdi.com.ar
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