sábado, 20 de marzo de 2010

UN PINTOR SORPRENDENTE

COLUMNA DE PAPEL Juan Yáñez

En el Museo del Prado, en Madrid hay una pintura, cuyo autor es Juan de Pareja y su título es: “La vocación de San Mateo”. Se lo encuentra –para los que lo quieran y puedan verlo– en la Sala LXX.
La obra data de 1661 y el autor se retrató a si mismo en la tela, como un personaje más y confirma su autenticidad al hallarse su nombre escrito en un papel que lleva en su mano.

Es según los críticos una hermosísima obra, aunque, “sin el menor rigor compositivo”. Es valiosa, apreciada y forma parte del patrimonio artístico universal.

Hasta el momento, lo aquí escrito, es solo una referencia sobre arte, de un pintor que seguramente para la gran mayoría de los lectores, es desconocido.

Continuamos diciendo entonces, que muchos de ustedes, amables lectores, se sorprenderán como nosotros nos sorprendimos hace ya un tiempo, cuando supimos quien era Juan de Pareja.

Empezaremos diciendo que nuestro personaje, tiene bastante que ver con Velásquez, el gran pintor español… Y, es que Pareja fue durante muchos años, criado de Velásquez…; era quien le preparaba los colores, limpiaba sus pinceles y asistiría a su patrón en muchas otras tareas.

Existen otros autores que lo señalan como esclavo del maestro, solo porque sus padres lo fueron.
 De todas formas, Velásquez nunca lo trato como tal. La esclavitud en España había sido ya abolida en esa época. Sirvió a Velásquez cuando se instaló en la corte de Felipe IV, rey de España y posteriormente acompañó al pintor en su viaje a Italia. Allí Velásquez, le hizo un excelente retrato, que hoy se exhibe en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Al observar este retrato descubrimos sin lugar a la menor duda, que Juan de Pareja era un mulato de piel oscura, gruesos labios y pelo rizado. Su expresión es inteligente y noble; y en su rostro se advierte cierta dignidad y confianza en si mismo, propia de un hombre libre. Había nacido en Sevilla hacia 1610. Sus padres fueron una pareja de esclavos, como ya se dijo y de allí provino su apellido.

El propio Velásquez se sorprendió al ver por primera vez un lienzo genialmente pintado por Pareja. Se afirma que la pintura fue vista también por el propio rey, quien alabó al cuadro y al artista. 
 Sin duda, Pareja disponía de una extraordinaria habilidad innata para pintar y al observar durante mucho tiempo al maestro en su trabajo, fue desarrollando el oficio, hasta lograr producir obras de una óptima factura.


 Continuó nuestro protagonista produciendo algunas obras y sirviendo fielmente a Velásquez hasta la muerte de éste… Luego dispensó sus servicios a su viuda y a Mazo,–yerno de Velásquez y también pintor– hasta el final de su vida. Murió en Madrid hacia 1670, cuando contaba 60 años de edad.

Lo asombroso es, que una obra de un ayudante de un gran maestro se encuentre exhibida en un mismo museo y éste sea nada menos que El Prado Se conservan y se aprecian hoy en museos importantes del mundo algunas otras pinturas de Pareja.

Sin embargo es necesario citar al importante crítico español, Ceán Bermúdez, quien afirmó que algunos de sus mejores lienzos fueron erróneamente atribuidos a Velásquez y Mazo, por la similitud de su técnica. Por nuestra parte nos inclinamos a aceptar como correcto este testimonio.

Asimismo es probable que Pareja haya intervenido también en la realización de algunas obras de Velásquez y Mazo, a requerimiento de ellos.


 De cualquier manera, fue Juan de Pareja un talentoso, exquisito y por sobre todo, un sorprendente artista...


 REFERENCIA GRÁFICA
Ilustración superior: "Retrato de Juan Pareja" por Diego de Velásquez
Ilustración inferior: "La Vocación de San Mateo" por Juan de Pareja"

Juan Yáñez www.ahoraescuandohay.blogspot.com + www.sisoydealli.blogspot.com
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, el 22 de junio de 2008

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